| The difference between the inhabitants of a Vaikuṇṭha planet and those of a material planet is that in Vaikuṇṭha all the residents engage in the service of the Lord Himself and are equipped with all His good qualities. It has been analyzed by great personalities that when a conditioned soul is liberated and becomes a devotee, about seventy-nine percent of all the good qualities of the Lord develop in his person. Therefore in the Vaikuṇṭha world there is no question of enmity between the Lord and the residents. Here in this material world the citizens may be inimical to the chief executives or heads of state, but in Vaikuṇṭha there is no such mentality. One is not allowed to enter Vaikuṇṭha unless he has completely developed the good qualities. The basic principle of goodness is to accept subordination to the Supreme Personality of Godhead. The sages, therefore, were surprised to see that the two doormen who checked them from entering the palace were not exactly like the residents of Vaikuṇṭhaloka. It may be said that a doorman’s duty is to determine who should be allowed to enter the palace and who should not. But that is not relevant in this matter because no one is allowed to enter the Vaikuṇṭha planets unless he has developed one hundred percent his mentality of devotional service to the Supreme Lord. No enemy of the Lord can enter Vaikuṇṭhaloka. The Kumāras concluded that the only reason for the doormen’s checking them was that the doormen themselves were imposters. | | | La diferencia entre los habitantes de un planeta Vaikuṇṭha y los de un planeta material es que en Vaikuṇṭha todos los habitantes se ocupan en servir al Señor en persona, y están dotados de todas Sus buenas cualidades. Grandes personalidades han analizado que, cuando un alma condicionada se libera y se vuelve devota, cerca del setenta y nueve por ciento de las buenas cualidades del Señor se desarrollan en ella. Por eso en el mundo Vaikuṇṭha no tiene sentido hablar de enemistad entre el Señor y los habitantes. Aquí, en este mundo material, los ciudadanos pueden sentir enemistad hacia los jefes ejecutivos o cabezas del estado, pero en Vaikuṇṭha no se da esta mentalidad. No se permite que una persona entre en Vaikuṇṭha a no ser que haya desarrollado completamente las buenas cualidades. El principio básico de la bondad es aceptar subordinarse a la Suprema Personalidad de Dios. A los sabios, en consecuencia, les sorprendió ver que los dos porteros que les habían impedido entrar al palacio no eran exactamente como los habitantes de Vaikuṇṭhaloka. Se puede decir que la obligación de un portero es decidir a quién se debe dejar entrar a palacio y a quién no. Pero en el tema que nos ocupa esto no es relevante, porque no se permite entrar en los planetas Vaikuṇṭhas a nadie, a no ser que haya desarrollado al cien por cien su mentalidad de servicio devocional al Señor Supremo. Ningún enemigo del Señor puede entrar en Vaikuṇṭhaloka. Los Kumāras llegaron a la conclusión de que la única razón posible de que los porteros les cerrasen el paso era que los propios porteros fueran impostores. | |